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For better or for worse

Y volví de la peluquería celebrando que por primera vez fui capaz de hacerle frente a una peluquera. For the first time le dije antes de que me peinara que quizá estaría mejor subiéndome un poco más la capa. Me amenazó con duro trabajo mañanero para colocarme el pelo cada dia, pero fui valiente y me arriesgué. Y no me arrepiento.

La boda bien. Las fotos mal. No tengo pulso para los interiores sin flash. Pésimo. Los pies, bien gracias xD

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Hairdress

 

Los humanos tenemos un serio problema de comunicación. De hecho, creo que nuestros problemas, vienen principalmente por ahí. Hay parejas que rompen por poca comunicación, amigos que se dejan de hablar porque no se lo cuetan todo, y yo me enfado porque los peluqueros no me entienden.

A veces pienso que quizá haya un dialecto distinto en Madrid, y que no es el que yo hablo, o que no uso las palabras adecuadas para describir lo que quiero. Así que un dia opté por llevar una foto. Y acabé con unas mechas que parecía Shakira después de haber estado encerrada dos años…

La última fue que quería que me cortaran capas, y no solo no me las cortaron, sino que acabé con un pico por detrás super chonil, y una largura que hace que me pese muchísimo el pelo y se me chafe. Y encima perdí mi pelazo largo largo que tenía antes de navidad.

Busco un Kevin Paves que se dedique a mi y me deje un pelo decente. No quiero un peluquero que tenga acentro francés, ni uno mariconchi, me vale una dominicana, sólo quiero que me haga caso, que si pregunto algo o que me aconseje, que no me engañe y que sepa entender lo que quiero. Quiero no salir de la peluquería con ganas de medio llorar. Y lo peor de todo es que llego a casa y me veo fatal y no he sido capaz de decirle nada a la peluquera.

Yo tenía una amiga que amenazó a la suya con que si no le hacía caso, no le pagaba. Y funcionó.

En el dentista se sabe que se va a sufrir, pero no debería ser así en el peluquero.

Por cierto, me voy a ir a la peluquería ahora mismo. Cuando vuelva os informo.

Que los dioses me protejan.

The time is now

Soy tan fácil de enmarronar… A veces me sorprendo a mi misma de lo facilona que soy con algunas cosas, me dejo engañar, me nublan la vista, y me endiñan lo peor que te pueden endiñar.

Sin comerlo ni beberlo y con un mes de antelación me han invitado a una boda. De un familiar. Y de la noche a la mañana, me he convertido en la encargada de la música. Técnicamente estaré de “Disc-jockey” del evento, pero a niveles prácticos, seré la “tonta del bote”, porque nadie en su sano juicio acepta una labor como esa. Ya para empezar, la boda va a tener un tufillo raro. Es en un convento rehabilitado como hotel, y la ceremonia se celebrará en una especie de bodega raruna, y será por lo civil. Después del casamiento, se subirán unas escaleras y se servirá la copa en una especie de mini-capilla, y finalmente, la comida, se dará en el claustro, donde para mi gusto, era el sitio para celebrar la ceremonia. Cuando todo el mundo esté lleno y chuzo, se bajarán de nuevo a la bodega, donde lo habrán habilitado para el “baile”.

Insisto que ya de por si, la historia va a dar que hablar porque me da miedo pensar en el trajín de la boda y las abuelillas subiendo y bajando las escaleras. Pero el gran marrón está que a servidora, le toca poner toooooooooda la música del evento, ceremonia incluida. Tengo música para que se sienten los invitados, para que entre la novia, para que entre el novio, para que hablen los testigos, para que firmen, para que se vayan… De hecho me he tenido que comprar unos walkie-talkies para que alguien me vaya avisando de cuando entran los protagonistas. Desde que supe la “gran” noticia no hago más que tener en mi mente la imagen de Jennifer López en The Wedding Planner y me dan escalofríos, con pinganillo y carpeta con la lista de invitados incluida. Ayudenme…

A todo esto, los medios sin limitadísimos. Un “bafle” rancio que pone el sitio, y yo tendré que llevar mis dos iPod, que recemos para que no fallen, una mesa de mezclas y supongo que un tabletpc por si la cosa se pusiera oscura. Y por cierto, no hemos ensayado… Lo peor de todo es que he invertido en la bombonera de Zara carísima de nueva temporada y con tanta tecnología a mi alrededor no lo voy a poder lucir…

Se me olvidaba comentar que la música de la ceremonia será en tono medieval, andalusí, sefardí y la comida ambientada en Versalles. Para ya poner el broche final, el baile, será con Barry White…

Que alguien me salve de esto por favor. El lunes ya os cuento

Runaway

 

 

blanco

 

Tengo la impresión de que no hago otra cosa más que perder el tiempo. Dos años que podría calificar como los más “nasty” de mi corta vida. Con sus momentos buenos, con sus viajes, con sus risas, pero en el fondo, la idea de que no estoy acabando las cosas como debo me atormenta cada noche. Quizá el primero fue más pozo y el segundo ha remontado, pero la cosa no mejora.

Me planteo que incluso quizá debería de dejar de hacer lo que actualmente hago, pero tampoco tengo vocación, y la poca que tuve alguna vez, además de inviable, es impracticable. Cada dia me levanto a las 9 y media de la mañana, para no sentirme culpable de no aprovechar el dia, pero el dia se aprovecha de mi, y llega la hora de comer. Vuelvo de clase con el dia apagado, es de noche, y la sensación es de tener que ir a dormirse. En realidad quedan muchas horas para meterme al sobre, pero tanta oscuridad me agobia y no me ha cundido el dia.

Pasan los dias y no hago más que pensar en lo que mi Santo quiere que hagamos juntos. Y cada dia tengo más ganas. Creo que lo mejor sería salir de aquí, y librarme de todo, irme lejos con él, y volver sólo si estoy desesperada. Ahora soy joven, y aguanto un vuelo de 10 horas. Estoy en edad contratable y soy carne fresca para becaria de empresas recibiendo sueldo precario. Pero no me importa. Se que lo necesito, pero hay algo que me para los pies aquí, y como no me de prisas, me va a enterrar como a los dibujos animados les atrapan con el cemento fraguado. Mmm, el cemento, lo estudié el año pasado…

Si es que no se puede ir a clase con la sensación de tener obligación moral de asistir. O se quiere o no se quiere, pero no vale ir y pasar, como cuando hacíamos en bachillerato. Se supone que hago esto para no ser una más, para ampliar mis oportunidades, pero el cúmulo de circunstancias no me deja disfrutarlo.

Y entonces llega Zara, y me atrapa en sus garras, cuando más débil estoy…

Todos somos débiles. Todos caemos en algo.

Far far away

 

No hago más que ver fotos post-gala de los Goya y me horrorizo de lo horrible que es la alfombra roja española.

Para empezar, no es roja, es verde y tiene publicidad. Y para seguir, alguien las abduce para que se pongan modelitos horrorosos de diseñadores españoles. Y no es que tenga nada encontra de ellos, pero hay algo oscuro y bilateral en el asunto que no entiendo. Bilateral porque si son ellas las que eligen el vestido, porqué el representante o el propio diseñador no se niega a que tal estilismo salga a la luz? Y si el vestido lo ha elegido el estilista de la firma, por qué carajo ellas no se niegan a vestir y quedar tan adefesio? Es de esas cosas signas de llevar a Cuarto Milenio, porque no lo entiendo.

Es como si aquí se apagara el glamour. Como si todos se disfrazaran raro para salir en la tele. Como si a todos les diera igual todo, como si no quisieran ganar el premio…

Sales 2

Me encanta que en temporada logre encontrar producto en promoción a precios interesantes porque siempre suele haber algo que me gusta mucho. Y como en todo, tanto en rebajas como en temporada, hay que darle una oportunidad a todas las tiendas porque nunca se sabe lo que podemos encontrar.

Yo nunca deshecho la idea de pasar por la sección de niños de Zara. Gracias a mi cuerpo serrano de cintura para arriba, muchas cosas de la talla más grande de Zara Kids me vale perfectamente, e incluso me sobra. Es una alternativa a lo que vemos continuamente en las secciones habituales y en ocasiones, los precios no están nada mal.

Lo se, soy tan random escribiendo…

La adquisición que ha finiquitado el periodo de rebajas y por tanto, frenando el consumo masivo que he sufrido este mes, ha sido un blazer de tipo boyfriend comprado en Bershka. Como he dicho, es de esas cosas que no te esperas encontrar en una tienda como esa. Este año he entrado poquísimo, pero me dieron el chivatazo del famoso blazer y me hice con él. Es una revolución.

Me encanta, pero no sé cuándo podré estrenarlo. Hermanas!! Dadme ocasiones para estrenarlo!

Recuerdo como la sabia Carmeron, siempre nos avisa del peligro de la famosa esquinita de nueva temporada durante rebajas. Hay que decir, que este año no ha sido esquinita, sino media tienda… Recuerdo que habían fichado un precioso bolso joya-bombonera en Zara, de esos que te dices, mmm, bolso-inversión, lo guardo para las nietas. Pero no lo e di importancia, muy bonito si, pero no veía ocasión de poder lucirlo…

Hasta que… ring!! Febrero. Boda. Horror!!

Mis sabias asesoras me dijeron.. necesitas ese bolso. Y como no, no lo rebajaron, porque es de nueva temporada (?). Floja de mi, caí, justo en el momento en el que juré y casi firmé que no volvería a comprar nada hasta marzo (justo antes de comprar el Blazer de BSK). 40 euros de dolor, que espero se conviertan en alegría de todo lo que lo voy a amortizar (más te vale, hermana)

Por lo demás, encontré aquel bolsito que Cris y yo escondimos estratégicamente en una balda muy alta con fe de que algún dia volviéramos a por él. Y en uno de esos paseos rutinarios que me suelo dar, vi con horror que ya no estaba en su escondite (3 semanas después) pero si estaba en la esquina de complementos rebajados de H&M, esperándome con ojillos y una preciosa etiqueta de 50%. Así da gusto.

Encontré un pañuelo de leopardo super “vintage” en los armarios de mi madre… pa la saca.

 

Sales

Creo que hay dos maneras de afrontar las rebajas.

La primera, hacer lo que toda la vida hemos visto en el telediario que ocurre una preciosa mañana de 7 de enero y que conmociona al pais. Esperar cual loca desatada en la puerta de tu comercio elegido, preparada para coger todo lo que te suena que te gusta, sin mirar a penas tallas ni estado de la prenda en si, y si eres lo suficientemente rápida te ahorras 2 horas de cola. Todas tenemos en la cabeza la imagen marujil de las puertas de El Corte Inglés o en el pasado, de Galerías Preciados. Y tu ahora mismo te preguntas… haría yo cola en la puerta del CI? Yo se mi respuesta.

La segunda forma, la que yo creo que es la más inteligente, es esperarte calentita en tu casa, fichando por internet cosas que te guste y te esperas a las terceras rebajas, donde está todo a precio rata y con un poco de suerte, incluso zapatos de tu número. Siempre pasa que llegados a este punto, ya sacan cosas que tenían perdidas por los almacenes y que las locas del primer dia han devuelto y que estarán en tu poder a un precio muy razonable.

Yo solía ser de las del segundo caso, esperarme a las ultrarebajas y comprar básicos para la siguiente temporada o el siguiente invierno, y hacer acopio de zapatos molones a precios decentes. Pero este año he pecado, y he sido de caso 1 + caso 2. Cosa que os aseguro, que es una contradicción.

Si has conseguido algo chulo del primer dia y cometes el error de ir a las terceras rebajas, lloraras viendo como sigue quedando esa prenda y 3 veces más barata y ya no puedes devolverla, porque con las ansias has quitado la etiqueta y lo has estrenado. Mala suerte, hermana.

Ocurre también que te has gastado tal pastizal en las primeras rebajas, que te lamentas al llegar a las terceras de no poder invertir en básicos porque ya no te quedan ni 5 céntimos y te acuerdas de que tus cardigans que tanto usas, necesitan renovarse.

Si es que en el fondo estamos enfermas.